Lo que pretendía ser un servicio de cortesía entre colegas terminó en un escándalo político y lágrimas. La senadora Juanita Guerra, del Partido Verde, denunció entre llanto que fue un grupo de legisladoras de Morena quienes la invitaron a utilizar el salón de belleza clandestino en el segundo piso del Senado, para después negarlo todo y dejarla sola ante las críticas.
El espacio, que había sido clausurado en 2018 como símbolo del fin de los privilegios, fue reactivado silenciosamente en la presente legislatura. Tras ser captada mientras le aplicaban un tinte de cabello, Guerra aseguró que sus compañeras de coalición, quienes presuntamente promovieron la reapertura, ahora desconocen el lugar y a ella misma.
“¡Falso, falso!”: El deslinde de las señaladas
Mientras Juanita Guerra sostiene que acudió por invitación, senadoras de Morena como Andrea Chávez y Cynthia López Castro han negado categóricamente cualquier vínculo con el salón. “Absolutamente falso, pónganse a inventar otra cosa”, espetó López Castro ante los cuestionamientos de la prensa, mientras Chávez aseguró que ella siempre se arregla en su casa.
Informes internos del Senado señalan a Chávez, junto con Julieta Ramírez y Lorenia Valles, como las principales promotoras de reabrir este servicio tras su llegada en septiembre de 2024. Sin embargo, tras la difusión de las imágenes, el bloque mayoritario ha cerrado filas para negar el uso del espacio, dejando a la verdecologista como el único rostro visible del polémico beneficio.
💇🏻♀️🏛 “Ellas me invitaron y ahora dicen que no conocen el lugar”, así se defendió la senadora @JuanitaGuerra_M tras ser exhibida en un salón de belleza dentro del @senadomexicano.
Entre lágrimas, habló de “fuego amigo” y persecución política.
📹: @gallegoso pic.twitter.com/2llTicSpH3
— El Universal Puebla (@UniversalPuebla) February 11, 2026
Entre el llanto y la dieta parlamentaria
Visiblemente afectada, Guerra argumentó que la grabación de su imagen fue una violación a su privacidad y un acto de intimidación. Detalló que pagó de su bolsillo 500 pesos por el tinte y 300 pesos en visitas previas, defendiendo que solo utilizó 20 minutos de su tiempo y ofreció que, de ser necesario, se le descuente el día de su dieta salarial.
La senadora también vinculó este incidente con una posible “venganza política” derivada de sus denuncias sobre la inseguridad en Cuautla, Morelos. No obstante, el trasfondo del conflicto apunta a la contradicción del plan de austeridad republicana, pues el salón de belleza debería haber permanecido cerrado de forma definitiva.
Investigación en puerta
El caso ya escaló a instancias oficiales. Juanita Guerra envió un oficio a la Mesa Directiva y a la Junta de Coordinación Política solicitando dos cosas: identificar a quienes la grabaron sin consentimiento y, de manera crucial, transparentar quién ordenó la reapertura del salón y qué senadoras de Morena estuvieron detrás de la gestión.
Por ahora, el salón de belleza ha vuelto a ser cerrado “hasta nuevo aviso”, dejando tras de sí una fractura evidente en la comunicación de la alianza oficialista y una lluvia de críticas por el retorno de las viejas prácticas de privilegio en la Cámara Alta.




