La capital de Irán despertó este miércoles bajo un panorama desolador. Una densa y negra humareda, producto del bombardeo a cinco instalaciones petroleras, cubrió el cielo de Teherán, creando una atmósfera de “noche eterna” para sus habitantes. La ofensiva conjunta de Estados Unidos y Tel Aviv, que se intensificó durante la última jornada con explosiones adicionales en las ciudades de Qom y Teherán, ha escalado el conflicto a niveles críticos de crisis humanitaria y ambiental.
El gobierno iraní informó que los ataques a los depósitos de crudo han dejado al menos seis muertos y decenas de heridos, además de provocar la liberación de gases tóxicos que ponen en riesgo a la población civil. Ante la emergencia, las autoridades instaron a los ciudadanos a permanecer resguardados, mientras que la distribución de combustible ha sido interrumpida de manera temporal, limitando la venta de gasolina a apenas 20 litros por vehículo para priorizar los servicios de emergencia.
Denuncias de crímenes de guerra
La tensión internacional ha crecido tras las denuncias del portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, quien calificó los bombardeos como crímenes de guerra. En un hecho que ha causado indignación global, una investigación de la agencia Reuters reveló que el ataque a una escuela de niñas en el sur de Irán —donde murieron más de 170 menores— fue ejecutado por fuerzas estadounidenses en dos tiempos, con 40 minutos de diferencia, contradiciendo la versión del presidente Donald Trump, quien inicialmente atribuyó la autoría a las propias fuerzas iraníes.
Desde que comenzó la ofensiva el pasado 28 de febrero, el Ministerio de Salud de Irán estima que más de 1,200 personas han perdido la vida, incluyendo a unos 200 niños. Por su parte, la Media Luna Roja ha solicitado formalmente a la Corte Penal Internacional que investigue estos ataques como violaciones graves al derecho internacional humanitario, citando la destrucción masiva de estructuras civiles.
Postura de Washington y balance regional
En Washington, el titular del Departamento de Guerra, Pete Hegseth, confirmó la continuidad de las operaciones y advirtió que el número de bajas seguirá aumentando. El presidente Donald Trump fue contundente al declarar que no pondrá fin a la guerra sin el consentimiento de Tel Aviv, jactándose de la destrucción de objetivos estratégicos en un país al que acusó de querer destruir a Israel.
Mientras tanto, en el frente regional, Israel ha reconocido 13 muertos y cerca de dos mil heridos por ataques iraníes, mientras sus bombardeos en Líbano contra posiciones de Hezbollah y la Fuerza Quds han dejado ya cerca de 400 víctimas mortales. La situación se mantiene en una volatilidad extrema, con la comunidad internacional observando con alarma el rápido deterioro de la estabilidad en el Medio Oriente.




