La cantante estadounidense Britney Spears ingresó voluntariamente este domingo 12 de abril a un centro de rehabilitación en Estados Unidos para tratar problemas relacionados con el abuso de sustancias. Esta decisión surge tras su reciente arresto en California por conducir bajo los efectos del alcohol (DUI) y como parte de una estrategia para fortalecer su defensa en el proceso legal que enfrenta.
De acuerdo con reportes de medios como Metro, TV Azteca y Página 12, el entorno cercano de la artista, incluyendo a sus hijos y su representante Cade Hudson, apoyó firmemente esta medida tras considerar que la cantante había “tocado fondo”. El ingreso busca demostrar ante el juez que Spears está comprometida con un proceso de recuperación sostenido, especialmente después de un periodo que sus allegados describieron como una “fiesta sin fin”.
Antecedentes del incidente en carretera
El arresto que precipitó esta internación ocurrió cuando las autoridades observaron a la intérprete manejando de forma errática y a alta velocidad en un BMW negro por la autopista US-101, cerca de Westlake Village. Tras ser detenida alrededor de las 9:30 p.m., se confirmó que Spears conducía bajo la influencia de sustancias, lo que agravó su situación jurídica previa.
Expectativas del tratamiento
Se espera que la estancia de la cantante en el centro de salud se prolongue por más de 30 días. Aunque en el pasado Spears ha abandonado programas similares a los pocos días de haber ingresado, en esta ocasión su núcleo familiar confía en que logre completar el tratamiento debido a la presión de la causa judicial y su propio reconocimiento del estado de su salud personal.
Esta nueva crisis ocurre meses después de que se informara sobre la venta de los derechos de su catálogo musical, en un año que ha sido descrito por la prensa especializada como particularmente convulso para la “Princesa del Pop”.




