No es censura. Es protección frente a quienes usan las redes para hacer daño.
En redes sociales cualquiera puede decir lo que piensa. Eso es libertad de expresión. Pero cuando alguien usa el anonimato para insultar, amenazar o humillar a otras personas, especialmente mujeres, eso ya no es libertad. Es violencia. Y frente a esa violencia, Puebla necesitaba actuar.
Por eso, la nueva Ley de Ciberseguridad aprobada esta semana por el Congreso local no es una ocurrencia ni un intento de censura, como algunos opositores quieren hacer creer. Es una herramienta legal para protegernos frente a delitos que ya existen y que ya están afectando a miles de personas.
Tan solo en 2024, el colectivo Luchadoras documentó que el 84 % de los casos de violencia digital en Puebla ocurrieron en la capital, San Andrés Cholula y San Martín Texmelucan. La mayoría de las víctimas fueron mujeres, muchas de ellas jóvenes o incluso menores de edad.
Y no estamos hablando solo de insultos:
Difunden fotos íntimas sin permiso.
Se hacen pasar por otras personas.
Amenazan con publicar información personal.
Hostigan de forma sistemática desde cuentas falsas.
Según datos del INEGI, una de cada cinco mujeres que usan internet ha sufrido algún tipo de ciberacoso en México. Entre los 20 y los 29 años, la cifra sube a casi el 31 %. Y lo peor: la mayoría no denuncia, porque no cree que sirva de nada.
Frente a eso, la reforma al artículo 480 del Código Penal poblano define claramente conductas que antes no estaban tipificadas, como el acoso digital, la suplantación de identidad, o los mensajes agresivos reiterados con intención de intimidar.
¿Es perfecta la ley? No. Ninguna lo es. Pero se corrigió y mejoró gracias a las observaciones de periodistas, especialistas y colectivos. Además, se propuso crear un Observatorio Digital contra el Ciberodio, algo que ya existe en países como Francia, España y Alemania. La idea es monitorear, prevenir y actuar ante campañas de odio en redes, no perseguir opiniones.
La oposición dice que esta ley puede ser usada para callar voces críticas. Pero lo que no dicen es que muchas veces han callado cuando mujeres de su propio partido han sido violentadas en línea. Lo que hacen ahora es politizar un tema que debería unirnos a todos.
Porque esto no va de partidos. Va de proteger a quienes hoy están desprotegidos frente a un mundo digital cada vez más agresivo. Hoy es una diputada, una activista o una periodista. Mañana puede ser tu hermana, tu hija o tú.
Ya era hora.




