En una nueva escalada de la crisis en el Medio Oriente, que ya cumple su cuarta semana, el gobierno de Irán ha comenzado a implementar un “peaje informal” de hasta 2 millones de dólares a buques comerciales que transitan por el Estrecho de Ormuz. Esta medida, reportada este martes 24 de marzo de 2026, representa un desafío directo a la libertad de navegación en una de las rutas marítimas más críticas del mundo, por donde fluye una quinta parte del petróleo y gas global.
Control selectivo y tensiones en el mercado
El cobro, calificado como aleatorio y no sistematizado, busca evidenciar el control físico que Teherán ejerce sobre el canal. Según fuentes de la industria naviera, algunos buques han efectuado el pago para garantizar un paso seguro ante la amenaza de ataques, mientras que otros han optado por rutas inusuales cerca de la costa iraní. Esta situación ha generado las siguientes repercusiones:
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Impacto en Wall Street: El Dow Jones abrió este martes con una caída del 0.20 % debido al enfriamiento de las expectativas de desescalada entre Estados Unidos e Irán.
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Precios del Crudo: El petróleo Brent ha alcanzado picos de hasta 119.50 dólares por barril, estabilizándose recientemente en torno a los 108 dólares debido a la incertidumbre en el suministro.
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Rechazo Internacional: Países como India han denunciado que el derecho internacional prohíbe cualquier tarifa por el uso de aguas internacionales, mientras que los productores árabes del Golfo ven la medida como una violación a su soberanía y una instrumentalización de la ruta comercial.
Guerra y negociaciones contradictorias
El escenario se complica por la falta de claridad en la comunicación diplomática. Mientras el presidente Donald Trump asegura que su administración está logrando “puntos de acuerdo importantes” y que Teherán ha aceptado renunciar a las armas nucleares bajo la Operación “Furia Épica”, los medios estatales iraníes desmienten cualquier negociación en curso. Por el contrario, Irán ha denunciado nuevos ataques estadounidenses e israelíes contra sus instalaciones de gas y un oleoducto en las últimas horas, calificando las declaraciones de Washington como “noticias falsas” para manipular los mercados.
La situación en el Estrecho ha reducido el tráfico marítimo en un 97 % respecto a niveles previos a la guerra, dejando solo una decena de tránsitos diarios frente a los 120 habituales. Con la mediación propuesta por países como Pakistán, la comunidad internacional observa con urgencia la posibilidad de un alto el fuego que evite una crisis energética global comparable a la de la década de 1970.




